jueves 27 de diciembre de 2007, 15:59:59
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AGUILA REAL - Aquila chrysactos -
Clase : Aves
Orden : Falconiformes
Familia : Accipítridos
Género y especie : Aquila chrysactos, arrano beltza, águila daurada, aigle royal, golden eagle.
Hábitat : Montañas en todas las cotas. En menor grado zonas boscosas y acantilados
marinos.
Alimentación : Carnívoro
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Sobrevuela el Hemisferio Norte: Eurasia y zonas norteñas de África y América; cuenta con una población entre 110.000 / 140.000 individuos. En nuestro continente está diseminada en pequeñas zonas ( Pirineos franceses: 50 / 56 parejas ), para concentrarse en la Península Ibérica: 75 % de la población, con ± 1.300 parejas reproductoras. El águila más grande y la rapaz más poderosa de Iberia, con una envergadura alar de 204 – 220 cm; longitud, 80 – 93 cm y alas plegadas, 59, 5 – 66 cm. El color de su librea es castaño claro; con la cabeza, nuca y borde anterior de las alas en tintes dorados ( nombrada, águila dorada, en otros idiomas ) y extremos digitales negros ( rémiges primarias ), oscurecidos por la concentración de melanina ( concretamente eumelanina: pigmento negro muy resistente a la luz, inclemencias atmosféricas, desgaste ...; curiosamente su nombre en euskera ,” arrano beltza ” significa águila negra ).

Cabeza móvil que sobresale mucho; de amplio giro que le capacita para divisar en abanico, pues sus ojos están encajonados en las órbitas oculares, fijos. Éstos son grandes, en amarillo o castaño, situados a los lados para incrementar el perímetro de detección. Visión binocular en tres dimensiones, con una percepción del color similar a la humana y una agudeza visual para los movimientos leves, años luz de la nuestra ( posee dos fóveas, nosotros una; disfruta de una visión general tres veces superior ); con una concentración de células retinianas que le permiten “ aislar objetos ” – el doble al humano – para escudriñar su área de campeo ( ojea a ± 1.000 m, presas del tamaño de una marmota / conejo ) . Distingue la luz polarizada en longitudes de onda próximas al ultravioleta, para orientarse con cielo muy nuboso; al mismo tiempo que utiliza sus líneas de fuerza, sensibles al campo magnético.

Pico negro en la punta y azulado en la base, 38 – 50 mm; cera amarilla ( membrana que rodea la base del pico ) y narina alargada. Cola larga, 29 – 32, 5 cm, ancha, de formas redondeadas y terminada en una banda negra. Tarsos en castaño rojo, 8 – 13 cm; emplumados - calzas - hasta la base de los dedos amarillos, con el primero y el segundo oponibles. Garras de 4 dedos fortísimos; el posterior oponible, con una uña de pulgar de 5,5 cm, curvada desde su nacimiento que actúa de puñal; resto, 6 cm, en tres dedos delanteros que sujetan a la presa. Peso medio de 5 kg, superior hasta en 2 kg en la hembra; sin embargo no presenta dimorfismo sexual, si bien la hembra es mayor.

El joven inmaduro es más oscuro, tono chocolate, con manchas blancas en las alas ( primarias ) y cola ( rectrices ), que, en las sucesivas mudas, clarea y pierde la blancura.

Ave silenciosa ( su técnica de caza es la sorpresa y el acecho ) con varios reclamos: “ Chüh; quiá; quipu; quiuiit ... ”
Su nicho ecológico oscila entre el monte bajo de influencia mediterránea hasta la alta montaña. Carnívora generalista ( no especializada en ninguna presa ) caza de todo, desde insectos hasta recentales de herbívoros: ratones, lagartos, serpientes, grandes aves ( importante controlador de córvidos, con los cuales mantiene una relación recíproca de odio ) y roedores ( conejo = mediterráneo / marmota = alta montaña ) e incluso zorros.

Su presa favorita en Pirineos es la marmota ( 60 % de la dieta en Alpes ) , que complementa con grandes aves ( perdiz nival y pardilla, palomas y córvidos ), armiños; ocasionalmente algún cabrito de sarrio o adulto enfermo ( inferiores a 7 kg de peso, sanean los rebaños al eliminar individuos infectados; de hecho en determinadas zonas de Alpes, puso al borde de la extinción a éstos, al no ser debidamente depredados y propagar el contagio) y carroña que disputa a otros necrófagos. Todo plato, dentro de un variado menú, que contenga una mínima ingesta de 230 / 300 g diarios de carne. Para ello la adaptación natural ha moldeado una morfología letal.

Refinada con una poderosa técnica cazadora: garras y pico acerados con la fuerza de choque de vuelos rasantes, para caer sobre la víctima en segundos y picados en barrena. Un súbito ataque que, si no es mortal a la primera, es raro que continúe la persecución ( difícilmente superan el 40% de efectividad ). Vuelo rasante, en paralelo a la orografía, con las alas en forma de “ V ” abierta . Al otear a la presa cae en picado para, en décimas de segundo, adelantar las garras que penetran como cuchillos en la carne de la víctima; con una garra clava los dedos en la espalda y con la otra le atenaza la cabeza en cuanto la gira, mata por presión. Más espectacular son los picados donde la velocidad ( ± 240 km / hora, aunque parezca increible, emula al halcón peregrino ) intensifica la fuerza de choque; si ésta, junto a las penetrantes garras, no han matado a la presa, usará el pico; aunque, en la mayoría de las veces, es utilizado como mero cubierto de mesa. Si la captura no sobrepasa 4 / 7 kg podrá portearla al nido o a una percha cómoda ( a ser posible ubicados en cotas más bajas, y optimizar el vuelo descendente ).

Maestra en el arte de la caza no hace ascos a la carroña; es más, gusta de ella; e incluso está atenta a la algarabía de córvidos y buitres para disputársela; sin ninguna dificultad pues es dueña guerrera del aire y, tan sólo, el quebrantahuesos osa disputarle el trono. Al igual que otras rapaces, los restos indigeribles de alimentos, los expulsa por el pico, gracias a los movimientos peristálticos negativos del esófago. Estas bolas cilíndricas, llamadas egagrópilas, son identificativas de cada especie; en el caso de la bella águila dorada, forman un ahusado amasijo alargado de 7 - 10 cm, que no superan los 50 mm de grosor.

La crudeza de los últimos días de enero y los fríos de febrero marcan la parada nupcial de la monógama pareja ( fieles de por vida, si uno fallece es sustituido en la próxima temporada ): un fuerte “ kiá ” acompaña piruetas, picados, volteos y quiebros. La danza del amor tiene una cadencia ascendente y descendente en ondulados remontes, para caer en picado; el macho emula ataques hacia la hembra, y ésta, en el juego amoroso, se voltea ofreciéndole las garras y el pecho. Aportan ramitas a uno de los varios nidos, de 3 a 7 rotatorios ( dada la costumbre de dejar restos alimentarios en el nido y la nula costumbre de pasar aspiradora y escoba, se cree que usan la técnica del aireo a la intemperie para minimizar parásitos ), ubicados en algún saliente del roquerío o en la copa de pinos de altura; reforzados sucesivamente con ramas pequeñas, hojas, lana ..., vegetación de la zona, que, tras el aporte de anteriores paradas, puede alcanzar volúmenes considerables.

Tras la cópula, la puesta ( marzo ) e incubación inmediata, de uno a tres huevos blancos ( normalmente dos , de 77 x 60 mm y peso de 140 g ) con manchas pardas. La incubación es compartida, si bien quien defiende el nido y lleva el mayor peso es la hembra ( una de las razones de porqué es más grande ), mientras él busca alimento; si se malograra la puesta no habría una nueva hasta el próximo celo.

Tras 43 / 45 días eclosionará el primero, una bolita suave de plumón blanco y tupido ( calor ); a los 4 / 5 días el segundo, que sufrirá la superioridad alimenticia de su hermano, alevín de asesino ( cainismo ). Su madre, ciega ante este acto innato, cuidará al primogénito hasta el extremo durante las dos primeras semanas. Al principio las cebas contienen pequeños trozos de carne tierna ( usualmente grandes aves ) que la madre limpia y desmenuza, tragándose los trozos que el aguilucho no puede ingerir; a los 25 días aparecen los cañones, para estar emplumado a los 45 / 50 días . Pasa mucho tiempo sólo y se entretiene en acicalarse y arreglar su incipiente plumaje oscuro. Come, desmenuza y limpia las piezas él sólo; ejercita la musculatura y entrena alas y garras.

A los 75 / 80 días no recibe presas; ya que sus padres, para estimular el vuelo, las dejan visibles en los nidos cercanos para excitar los " primeros pasos " ( últimos de junio a julio ). Junto a él, sus padres ejercitan de maestros en el arte de ser una buena águila. Campea el trío por el territorio, en busca de cualquier presa donde entrenar técnicas de caza, hasta la próxima parada nupcial cuando será expulsado del territorio familiar. Fácilmente distinguibles padres de hijo; éste con su escudo alar y cola en blanco: la librea de inmaduro, en chocolate oscuro, contrasta con las manchas blancas en la parte inferior de las alas y la cola blanca, terminada en una línea negra. Las sucesivas mudas anuales (abril – noviembre ) aclararán el tono hasta desaparecer la blancura en escudos y cola al término de 5 / 6 años, al inicio de su madurez sexual; esperanza de vida de 45 / 50 años y un presente, como especie, variable e incierto a nivel mundial. Catalogada de “ interés especial / no amenazada ”, en los cielos ibéricos, para disfrute y orgullo nuestro.

Rapaz sedentaria con una querencia fuerte al territorio, 35 / 200 km2 , que diferencia en dos zonas: El área de caza, donde puede permitir la presencia de otros competidores, con tal de que el menú no le falte; pues, con el estómago a medias, tiene malas pulgas. Su agresividad se intensificará en cuanto más se acerque un intruso al “ territorio de crianza ”, la otra zona diferenciada; espacio inviolable que delimitan con señales ópticas, vuelos: toman altura para picar con las alas plegadas en forma de corazón; extienden las alas para ascender en otro punto que delimite su territorio, para reiniciar el picado ( danza similar a la parada nupcial ).

En vuelo ordinario compagina la fuerza con el ahorro energético. Sus alas curvadas mantienen la presión alta por debajo y baja por encima, para lograr una elevación de altura sin apenas esfuerzo. Remonta y planea con las alas en forma de “ V ” abierta, en secuencias de 6 batidos de alas y planeos cortos de varios segundos, con la cabeza muy visible. Aprovecha las corrientes térmicas para ascender en círculos espirales de gran radio y alcanzar la altura de crucero deseada donde gobernará con la cola, a modo de timón, el rumbo. Vuelo único donde la majestuosidad al planear, sin apenas esfuerzo, y, en contraste, los súbitos ataques, con derroche de fuerza y velocidad; consiguen entronizarla en el reino de la caza suprema; que, junto a su imagen poderosa, ha fascinado al hombre a lo largo de la historia. Fue símbolo del poder militar, su silueta precedía el paso guerrero de las legiones romanas. Emblema político de las más altas jerarquías monárquicas, imperiales o fascistas. Y metamorfosis de los dioses Zeus y Júpiter, en la mitología grecorromana, sacralizándose como máximo ídolo religioso.
Visualizará continuamente un territorio montaraz, boscoso e incluso cercano al mar, pero nunca “ humanizado ”; ya que prefiere la dureza de los canchales y pastos alpinos , a la artificial suavidad de pistas y campos de golf. Pues estas alteraciones destructivas de su hábitat son guadañas de muerte que cortan sus alas. No es la única herida mortal que sufre: La electrocución ( las torretas son perfectos “ posaderos ” – lugar idóneo para vigilar - , cuando el águila real aterriza o despega con las alas húmedas – secas, le aíslan – puede tocar simultáneamente varias fases, o una de ellas y tierra ).

Intoxicación por venenos, pesticidas e insecticidas ( el DDT – prohibido en España y Europa, década 70 - persiste en la Naturaleza durante años y es bioacumulable: una vez ingerido no se elimina y se “ acumula “ en la grasa ... Y, sin ir a extremos, muchos productos fitosanitarios envenenan la cadena trófica, donde todo “ componente intoxicador” es acumulativo en mayor o menor medida); colisión con cables o estructuras metálicas aéreas ( muerte, mutilación o herida = infección e inanición ); ejecución de ganaderos y escopeteros; expolio de nidos ( mercado negro de la cetrería ilegal ) e intromisión en época de celo y cría ( escalada, fotógrafos cercanos, motores , bullicio de gente ...; ruído en general = abandono del nido y muerte por inanición o hipotermia ); taxidermistas y clientes retrógrados ... Puñales que, en unas zonas, han conseguido extinguirla y en otras, sangrarla como especie. Siempre es la mano del hombre quien empuña este acero, enguantada de codicia, ignorancia o indiferencia. Quizá tuviéramos que recordar cómo tan sólo los emperadores podían usar el derecho de cetrear con ellas, pues eran las únicas manos equiparables en grandeza. O cómo los pastores kirguises las aman como a un miembro más de la familia y, gracias a ellas, cazan al depredador con mayúsculas de las estepas asiáticas: el lobo. Nuestras manos quizás estén alejadas de todas ellas: de las sucias, manchadas de sangre, y de las enguantadas en el arte de la cetrería. Pero pueden cerrar el puño contra quien quiera cortar sus alas y dar la mano a una Naturaleza en armonía, donde el equilibrio entre depredador y presa siga su natural curso; y el respeto entre el humano y los demás seres vivos, todos hijos de la misma célula en el Big Bang de la Creación, sea una actitud común y normalizada.

El águila real, reina del aire, cazadora implacable en tierra; es la muerte alada con garras de acero ..., pero también la balanza que equilibra la Naturaleza.
Admirada por muchos, temida por otros; emblema de poder y tótem de fuerza; sus alas dominan los cielos que acarician las montañas. Otea con curiosidad cómo nosotros, humildes montañeros, nos esforzamos en alcanzar las cimas que sobrevuela majestuosa ...; que sea una imagen de presente y futuro.

Enviado por Quo_aquo el martes 4 de marzo de 2008
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