viernes 10 de agosto de 2007, 19:47:04
CUADERNO
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La montaña tiene voz: unas veces de tono fuerte y recio para dulcificarse en un susurro de paz, tranquilo y sosegado. Otras, armónica y generosa, manantial de palabras que inundan de sentimientos el alma. Me gusta oir su voz; hace brotar, dentro de mí, luz ... Ella, con su voz, es quien me habla; soy yo, con la luz, quien la mira, en un acto de sentidos, vivencias y emociones.

Enviado por Annelister el viernes 17 de agosto de 2007
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